MUJERES Y PATRIARCADO

En la cultura patriarcal existen cuatro estereotipos de mujer, a través de ella dieron forma a cuatro tipos de mujer permitido y perfectamente etiquetados, y a cada uno de ellos se les dio una porción de dignidad o se la arrancaron sin más, cuatro mujeres que se dividen en la santa, en la madre, en la virgen y en la puta.
Y podemos verlo a cada paso, en cada comentario que escuchamos, incluso de mujeres por desgracia, la virgen es apreciada, es digna ella por rechazar su sexualidad, esa sexualidad castrada por varones por miedo a la intensidad de su energía y a la capacidad de placer que jamás ellos podrán sentir por limitaciones fisiológicas.
Y a la puta se le arranca la dignidad, se la etiqueta con una cierta vergüenza social, la puta tiene que disculparse por disfrutar del placer de su sexo, y tiene que someterse al desprecio social de quiénes, en la sombra, la envidian.
La santa es buena, es valorada, e idolatrada, pero la santa no folla, y si lo hace, se deja follar, reprime el placer, y si se deja, se deja como culturalmente le han dicho que se hace, con la violencia del macho que penetra sin acariciar si quiera la propia vida, a lo Marlon Brando en El último tango en parís. No hay reverencia en el sexo que somete, por lo tanto, no hay dioses que se reconozcan, y si no se reconocen, se someten, y al someterse, se anulan.
La madre, ese tipo de mujer que se nos programa culturalmente casi desde antes de parirnos, esas muñecas, esas normas de lo que nos hará más completas, cuando sin estar completas nosotras, sólo pariremos hijos incompletos, porque castraremos en ellos aquello que reprimimos en nosotras, y dictaremos, como nos dijeron los dictadores que hacían las buenas madres, y dejaremos de follar, porque se es madre antes que mujer, porque en cierta medida, nos dijeron que las buenas madres son santas, y las santas, no son mujeres, son simplemente eso, santas.
Y la bondad se instaura sin cuestionarse en el servicio, porque lo dijo una seguidora del dios perverso patriarcal. Y la bondad se vende como el desprecio a uno mismo, por entregar el tiempo que es vida a otros, como si no pudiera compartirse, y así nos va.
Mujeres incompletas, cumpliendo las normas de los arquetipos impuestos por un patriarcado que teme a la energía femenina, que la castró porque sabe, que si un dios es verdadero, no es más que la energía que crea el universo, en grande y en pequeño, y que si de todas las energías tuviéramos que escoger la más poderosa, no hay otra que la sexual, y por ende, la femenina, la que es capaz de disociar el inconsciente del cuerpo cuando sube el éxtasis en espiral desde la fuente de la propia vida.
La creación es un útero, un útero divino que es la Diosa, a la que temen los que crearon y crean con sus sombras, un mundo de guerras, conflictos, torturas, violaciones, muertes, hambre y negación. La mujer será completa, cuando de todos los arquetipos que podamos imaginar, pueda serlos todos a la vez, en materia o dormidos, la mujer será completa, cuando sea libre. Y su curiosidad, la desobediencia temida por el patriarca, sea la llama que prenda un nuevo futuro para la humanidad.
La mujer será completa, cuando arranquemos al dios patriarca de su trono, y desnudo sobre él, lo sentemos a nuestro lado y no le permitamos ser lo que nunca fue ni será.

XXX
signature

Compartir este Artículo

Aún sin comentarios

¿Qué piensas?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies