El sol negro de la familia

La familia básicamente es un sistema. Y todo sistema que permanece es porque de alguna manera beneficia a sus miembros.

Por suerte, la mayoría de los psicópatas demuestra su psicopatía por fuera de la familia. A tal punto que muchas veces la familia ni se entera de las actividades psicopáticas del individuo. Tienen familia pero no descargan la psicopatía en ella. Un porcentaje escaso lo hace dentro de la familia. Pero sus efectos son iguales que los de un “sol negro”, de ahí la metáfora. Por sus efectos dentro del sistema familiar se les puede reconocer.

La mayoría de los profesionales hemos recibido en consulta casos en los que después de años de matrimonio, se descubren fotografías, aficiones, gustos perversos e inhumanos…, con esto me refiero a pornografía infantil, fotografías extrañas de amantes, prostitutas, niños, ancianos, de torturas o perversiones difíciles de haberlas imaginado…

Algunas veces son dobles vidas, se han ocultado secretos inconfesables, incestos, homosexualidad…, hay una película que lo muestra muy bien, “El hada ignorante”, tras la muerte de su marido, la esposa descubre algo que le llevará a conocer quién era el hombre con el que había vivido y amado tantos años, quién era de verdad…

Estos soles negros, los más ocultos, nunca llegan a consulta, tienen una imagen intachable, de eso se encargan ellos mismos, lo vemos en telediarios cuando preguntan por el presunto violador o asesino…, vemos a vecinos y amigos decir: “era muy buena persona, una bellísima persona”. Una personalidad psicopática no es una enfermedad, es una manera de ser. Parecen hasta humanos.

La negación es algo lógico cuando tenemos que enfrentar la realidad ante estos casos, entra lo emocional y perdemos la lógica. No podíamos imaginar como ese padre de familia tan dedicado y trabajador, podía aprovechar un viaje de negocios para llevar a cabo citas con prostitutas, orgías, sadomasoquismo, sexo homosexual con menores, o acciones más perversas…, es difícil aceptar que esa persona que parecía el mismísimo ejemplo de la bondad y la santidad, aprovechaba los momentos de intimidad con sus propios hijos para abusar de ellos, o de sus sobrinos, o del vecino. Pero ocurre, a diario, ese maestro, ese sacerdote, ese médico, ese psicólogo, ese simpático ferretero de nuestro barrio, son esas personas las que llevan a cabo esos actos en nuestra sociedad, ninguno de nosotros lleva un letrero en la frente con nuestros deseos más ocultos.

Estamos diciendo entonces que es complicado identificarlos, porque su imagen social es excelente, de eso se encargan estas personalidades, toda su energía va enfocada en ello, y sus grandes dotes de manipulación les permite tener esa imagen intachable de cuasi santos sacrificados e incapaces de cometer ningún tipo de maldad. Nada más peligroso que un santo. Decía Jung, que prefería ser un hombre completo a un hombre bueno. Y hay algo importante en esa afirmación, no existe luz sin oscuridad, es más, se necesita oscuridad para que la luz se refleje. La oscuridad existe en todo ser humano, aunque no la veamos.

Entonces, ¿qué llega a consulta? Le llamamos el emergente, el emergente es ese miembro de la familia que es tildado de “enfermo”, y sí, suele tener grandes problemas, muy serios, muy graves.

A medida que el proceso terapéutico avanza, nos encontramos con que hay más miembros de la familia con problemas, hijos, hermanos… Y es entonces cuando el sol negro destaca. Existe un miembro en la familia, el miembro que nunca ha necesitado ayuda terapéutica, todo eso a pesar de vivir rodeado de miembros con problemas mentales. Todos sabemos que cualquier problema mental agota a los que conviven con ella, ¿quién no ha tenido un familiar con depresión y nota como agota emocionalmente?

El sol negro se mantiene frío ante toda esta situación, es su familia la que enferma, es entonces cuando aparece en consulta el perfil más peligroso, ese sol alrededor del que toda la familia gira. El manipulador silencioso, el perfil psicopático.

Se alimenta de la admiración y el endiosamiento de los demás, cultiva su imagen pública, como buen psicópata, manipulará a psiquiatras y psicólogos si es necesario, y todo ello para no ser descubierto, porque si lo fuera, los enfermos de su  sistema familiar, dejarían de ser su alimento emocional.

La mayoría de los profesionales estamos de acuerdo en que no es aconsejable una entrevista con esta figura, basta con identificarla. No tiene enfermedad ninguna, la enfermedad la tienen los otros miembros del sistema familiar.

Si para un profesional es difícil identificar al sol negro, imaginemos para aquellos miembros que conviven con él, su reacciones siempre suelen ser de negación, rechazo, al no ser que sean un perfil abiertamente psicopático por problemas de adicciones, pero no es frecuente en los casos más graves.

Además, las víctimas del sol negro no saben reconocer la psicopatía, normalmente la identifican con una forma de ser dentro de la normalidad, incluso la mayoría puede haber tenido padres del mismo perfil, entonces, ¿cómo pensar que eso no es normal?

El efecto es casi mágico, me decía una paciente, es como si me absorbieran la vida, entro en mi casa y siento eso…, pero, ¿cómo culpar de ello a su marido, que era tan trabajador y buen padre?

Ninguna persona anulada se da cuenta que lo está siendo, piensa que no es válida simplemente, y que es la otra persona la que la ayuda a ser mejor. Lo vemos a diario en mujeres maltratadas, su marido es más inteligente, más sabio, sabe más de la vida, cómo comportarse, cómo ser admirado, cómo ser alguien…, y poco a poco terminan viendo a través de los ojos de su maltratador, pensando como su maltratador, defendiéndolo ante cualquier insinuación, viviendo a través de su “amo”. Es justamente esto lo que necesita el psicópata, alguien a través de quién vivir, aunque lo que se vea sea lo contrario.

Luego se culpan las víctimas, todo con tal de no enfrentar la realidad, defienden al sol negro, o se rebelan contra él, pero da igual…, las víctimas no son más que humanos “cosificados” por el sol negro que estarán a su lado sólo si el sol negro lo quiere, y hasta cuando quiera, los tomará y los soltará como simples cosas que necesita para conseguir lo que desee, sea una imagen pública ideal, sexo, dinero, poder…, o cualquier utilidad que sea importante para el sol negro.

Y hablo en masculino si, porque la metáfora tiene este género, no porque en los seres humanos no exista en ambos géneros, aunque el porcentaje masculino quintuplique en estadísticas al femenino.

A veces, casi siempre, un perfil psicopático es hijo del mismo perfil, las posibilidades son la mitad de que un hijo desarrolle la personalidad del progenitor.

Son seres llenos de ira, rencor, odio, desprecio, agresividad, pero raras veces la demostraran, ni aún dentro de sus familias, para eso están sus perversiones más ocultas, sus más oscuros secretos.

Piensa en tu familia, ¿hay algún sol negro? Huye.

 

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