EL AMOR PELIGROSO

Vivir a través de los ojos de tu pareja.

Llegan a la tristeza, la ansiedad, la anulación, y a la soledad, en pareja. Somos seres complicados, no existe especie que caiga en lo que caen muchos seres humanos. Ninguna lo hace, aunque seamos nosotros los evolucionados.

Es motivo de sufrimiento, y muchas personas se pueden sentir identificadas, en la actualidad, en el pasado, en otras personas cercanas. Es necesario despertar del trance.

Hablamos de un tipo de pareja, de la pareja romántica, sucede en todas las edades, no entiende de tiempos ni de números.

Existe un tipo de pareja que funciona igual que una secta, con el mismo mecanismo hipnótico que funciona una secta.

Los seres humanos vivimos habitualmente en un trance, llamado consensual, es decir, provocado y sostenido entre todos, consensuado. Este tipo de trance es muy conocido en la hipnosis, y entre psicólogos que utilizan la hipnosis.

Los seres humanos consensuamos desde la dirección en la que transitar con un coche, el número de unidades en el que se venden los huevos, media docena, docena y cartón, entre todos consensuamos cosas que forman parte de nuestra cultura.

Hace años la mujer no votaba, se consensuó, hasta que alguien rompe el trance y dice, no, nosotras queremos votar, o divorciarnos, o abortar.

Una persona rompe un trance cada vez que dice esto es injusto, no es lógico, no es normal, y entonces, el resto de la población sale del trance y cambia toda la forma de lo que consensuamos.

Las sociedades consensuan cosas que se consideran normales, la historia está llena de ejemplos, esto se provoca a través de trances, los enfermos mentales eran expuestos como si fuera un circo, los negros se esclavizaron, se pegaba a la mujer como si fuera normal castigarla como posesión, a los hijos para educarlos.

Matrix, la película muestra esto perfectamente, nosotros podemos ver cosas que otras personas no, porque están en un trance similar, podemos ver a un alcohólico, a un adicto, a una familia violenta, y todos los que están en el trance lo ven normal.

Ese trance hipnótico se genera desde que nacemos, a través del aprendizaje de conductas, y de pronto crecemos, y nos unimos en pareja, y hasta tenemos hijos.

Y de pronto, se funda una pareja, como si se fundara una secta. Uno de los miembros capta en su pareja a su adepto, oficia de gurú, le dice cómo es la vida, cómo es la pareja, cómo es el sexo. Y la persona que es hipnotizada por el líder de la pareja, es separada de su familia y de sus amigos lentamente, y es adoptada prácticamente por el núcleo sectario, que puede ampliarse a la familia de su pareja. En la psicología francesa, se llama folie á deux, locura de dos, locura compartida, el líder actúa dividiendo y separando, para ganar, y la persona captada en esa secta llamada pareja, termina completamente aislada, de tal manera que el líder le dice así es vivir, la realidad es esta. Y en todo este proceso existe una inculcación maliciosa sobre toda la familia para lograr el trance. Tu madre no te quiere, ves que te trata diferente a tu hermana, tu padre es malo, te hace esto, yo te protegeré… Y así comienza una secta, así comienzan algunas parejas. El sufrimiento que esto provoca en la persona captada es de un nivel terrible. Porque se establece en ella el mismo vínculo hipnótico que el de un adepto al líder de una secta. Está en estado de hipnosis, te han borrado, y te han incorporado otras ideas, te han programado de manera perversa, te han anulado, has dejado de ser persona. El dolor traspasa a la persona captada, sus familiares sufren porque la persona se convierte en una perfecta desconocida. El gurú de la pareja se encargó de lavarle el cerebro.

Vive como el otro le dice que tiene que vivir, perdiendo su identidad por el camino. Esto no hay nada que lo justifique, existe una víctima y un verdugo, es muy parecido al síndrome de Estocolmo de los secuestrados. No ha participado en ello, no es responsable, es víctima. Aunque logre verlo por segundos, al llegar cerca de su pareja, vuelve a entrar en el trance hipnótico provocado por su pareja.

Es muy difícil romper este trance, en terapia lo sabemos, el gurú no deja que esto suceda, si ve que puede ocurrir se vuelve peligroso, no existe otra manera de romper el hechizo que, en terapia, no vienen por darse cuenta de esto, vienen por depresión o ansiedad, y se revela la situación. Cuando la persona rompe el hechizo se libera, en ese momento, el apoyo es muy necesario, cierto que hay grados, pero siempre hay un gran daño que reparar, toda una identidad perdida, puesto que la persona ha sido anulada en su criterio de realidad. Tiene que volverse a hacer. Es posible, y al despertar, se vuelve a vivir. Pegar los pedazos y volverse más fuerte, significa aprender para que no vuelva a ocurrir. Y aunque en ocasiones la persona anulada pasa su vida entera así, cada vez son mas las personas que despiertan de este trance de la pareja, y vuelve a hacer su vida, y hasta a volverse a relacionar con sus seres queridos de los que se aisló. A veces hay sectas invisibles, en la puerta de enfrente, en nuestra familia, en nuestra propia casa, y no existe gurú de secta que no sea peligroso, aunque sólo esté integrada por dos personas.

Y es que, a veces, el amor puede ser peligroso.

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