CAMBIO DE HÁBITOS ALIMENTICIOS

Se trata de trabajar con el cliente un cambio profundo y estable en el ámbito de la salud en general, en situaciones que requieran una transformación de la alimentación por diferentes causas, como pueden ser la obesidad, o patologías como diabetes, cáncer, etc..

Hay personas que se pasan toda su vida de dieta en dieta, yendo de ilusión a desilusión por el camino, sin que los cambios, en caso de que sean logrados, lleguen a ser jamás estables. Todas estas personas con problemas de sobrepeso, sufren consecuencias en su vida, que varían desde el desarrollo de enfermedades, hasta el rechazo de la sociedad al no poder vestir con el estereotipo de moda que se les imponen, o siendo realistas, porque vivimos en una sociedad, dónde el prejuicio y la etiqueta existe en cada esquina, sí, es así, y se percibe, y se escucha, y se duela en la intimidad.

Aquellas personas que me lean, y estén pasando por eso saben bien de lo que hablo. Resulta frustrante cuando llegado un momento de la vida, habiendo probado miles de dietas, nutricionistas y habiéndote apuntado mil veces al gimnasio para abandonarlo después, ver que tu cuerpo, si tuvo cambios, sólo fueron transitorios.


Los problemas de obesidad, cuando se descartan causas orgánicas, tienen más que ver con las emociones que con una dieta, aunque te la haga el mejor nutricionista del mundo. A lo largo de nuestra vida, se desarrollaron hábitos que unieron los alimentos a determinados estados emocionales que hace que nos autoboicoteemos cuando estamos haciendo una dieta.

En el coaching nutricional no se trabaja con dietas, no se trabaja con fármacos, se trabaja con lo que realmente ha impedido hasta ahora que logres bajar de peso, con las emociones. Esas emociones que crearon conexión directa con determinados estímulos, y que manejan tu voluntad, porque son su motor, el de la motivación.

La mayoría de las veces, con las personas que trabajo, lo que me encuentro es que no tienen hambre de comida, por desgracia, la mayoría de las veces, tienen hambre de amor, de atención, de logro, de poder, de afiliación, de ser valoradas, de hacer ésto o aquello, se trata de otro tipo de cosas.

Para lograr hábitos diferentes, es necesario trabajar desde la base, y aquí es cuando cada ser humano es distinto al otro, hay que trabajar los hábitos, las emociones, las sensaciones que provocan los alimentos, la estimulación, el placer, la saciedad, el autoconocimiento del cuerpo y de las emociones que influyen en la actitud de ingesta.

Comemos porque es necesario para sobrevivir, y en ocasiones, esta conducta tan simple, se convierte para muchas personas, en un auténtico castigo a lo largo de su vida. El coaching nutricional es la solución si ya has probado miles de cosas, y ya te has “dado cuenta”, que hay algo que falla, en tu voluntad, en el motor de tu motivación, en tus emociones, en tu hambre de otra cosa, que intentas saciar con alimentos, pero sigues quedándote con hambre.

Las personas interesadas en un proceso de coaching nutricional, deberán concertar una cita previa, que será de 30 minutos y sin coste alguno, para poder exponer su caso y sus objetivos, acordar soluciones y pautas de trabajo, y decidir a posteriori, si soy la persona que quieren que las acompañe en el proceso.



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